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Mostrando las entradas etiquetadas como calidad del gasto

¿Debe crecer el Estado? Un análisis sobre los límites de la intervención pública en Colombia

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En el debate económico contemporáneo, pocas preguntas son tan pertinentes y, a la vez, tan ignoradas por la clase política como aquella que interroga sobre el tamaño ideal del Estado. En Colombia, esta discusión no es meramente teórica; es una cuestión de supervivencia económica. Las cifras son elocuentes y, para cualquier observador objetivo, resultan alarmantes. Según datos del Banco Mundial, el gasto público en Colombia se sitúa hoy por encima del promedio global. Más contundente aún es el análisis comparativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que revela un panorama preocupante: el Gasto General del Estado ya alcanza aproximadamente un tercio de todo lo que produce el país, y al sumar las erogaciones destinadas a la protección social, dicha carga se eleva hasta cerca de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB). Esta magnitud confirma que el aparato público ha extendido su control sobre una porción crítica de la economía, comprometiendo la via...

Las externalidades de la corrupción pública

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Mucho se ha oído hablar de la corrupción pública pero poco se dice de los costos no evidentes de este fenómeno sobre la sociedad, por lo tanto vale la pena dedicar unos minutos a analizar sus implicaciones. En economía se habla de externalidades, en referencia comúnmente a los efectos no compensados de una actividad de carácter privado sobre el resto de la sociedad. En caso de que la incidencia sea negativa, hablamos de costos o reducciones de bienestar y si la incidencia es positiva, hablamos de beneficios o mejoras de bienestar. En la primera situación, se afirma que quien desarrolla una actividad privada con el objetivo de mejorar su propio bienestar, le está transfiriendo costos o está mermando la felicidad de otras personas que tienen poco o nada que ver en el asunto, mientras en la segunda, le está externalizando beneficios o está mejorando la felicidad de otras personas ajenas al proyecto particular de este individuo. El problema de las externalidades en economía...

¡Si yo fuera presidente!

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Estas épocas electorales, resultan muy interesantes para personas de mi talante, genuinamente preocupadas por el devenir político colombiano. Las reuniones de amigos, el entorno laboral y académico se convierten en espacios   de apasionantes discusiones. Café va, café viene, desayuno un día, almuerzo el otro; encuentros que se transforman en interesantes y enriquecedores debates con personas que conocen lo público usualmente desde una perspectiva directiva, pero fundamentalmente técnica. En alguna de estas acaloradas discusiones, uno de mis inteligentes amigos, cuyo nombre prefiero no enunciar para evitarle problemas, de quien solamente diré que forma parte de este gobierno… me preguntó: “¡bueno! Y si usted fuera presidente entonces ¿qué es lo que haría?”. Ante semejante pregunta, mi primera reacción fue mirarlo fijamente, intentando no delatar con los ojos, la emoción asociada a poder responder un cuesti...

¿Será mucho pedir, un Estado eficiente que “funcione como un relojito”?

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Recorrer el país es un ejercicio hermoso que nos recuerda a los colombianos el privilegio que tenemos al poder gozar de paisajes increíbles e interactuar con personas maravillosas, no obstante, también es un duro recordatorio de los problemas asociados a la capacidad del Estado para proporcionarnos bienes y servicios públicos de alta calidad. En el entretanto de un largo proceso andariego que me ha permitido conocer realidades maravillosas,  me he enfrentado a carreteras regionales repletas de huecos, que conducen a poblaciones con infraestructuras ajenas a cualquier tipo de mantenimiento, he tenido la posibilidad de transitar por regiones en las que priman patrones negativos como la destrucción ambiental y la violencia soterrada. No obstante, a pesar de que existen tan evidentes y sentidas necesidades, en todos estos lugares me he topado con ciclo rutas que emulan a las de la capital, notablemente costosas, por las que no circula ni una sola alma; con señalizaciones innecesaria...